Gastronomia
Nos sorprenderá la increíble variedad de oferta gastronómica que vamos a encontrar. La mayoría de las nacionalidades tienen su representación gastronómica en este gran mercado que es Benidorm. En el Rincón de Loix, en la calle Mallorca, Lepanto y adyacentes tenemos bares y restaurantes con cartas de comidas al puro estilo británico. Por otros lugares cercanos o repartidos en sitios diferentes de la ciudad hay locales belgas o suecos que ofrecen una cultura gastronómica más desconocida.
Al contrario, los orientales, como son las decenas de restaurantes chinos, tienen un asentamiento consolidado tanto con turismo nacional como con el británico que se inclina mucho por este tipo de comida. A ellos se suman los hindúes, tailandeses, turcos o mexicanos con sus especias y aromas distintos. La aceptada comida italiana tiene reservado un lugar muy amplio en la lista de restaurantes y la carne de los establecimientos argentinos posee merecida fama.
En la opción nacional hay “embajadores” de varias cocinas regionales como la asturiana, o locales que regentan familias de origen andaluz y, desde luego, la cocina mediterránea. Son muchos los restaurantes donde se cocina el arroz pero hay arrocerías especializadas en la elaboración de platos con ese producto tan de la tierra donde surgen platos tradicionales u otros más innovadores.
Punto y aparte merece el tapeo donde se ha diseñado un mapa que afecta al casco antiguo de la ciudad. Las calles Santo Domingo, Martínez Oriola y la plaza de la Constitución acogen a centenares de personas que deambulan de bar en bar, disfrutando de las tapas y de los pinchos. La mayoría de estos bares están regentados por vascos que ofrecen una gastronomía de esta tierra pero, sobre todo, centrada en la elaboración rápida y concreta del aperitivo que se atribuye al pincho. La ciudad tiene aquí uno de sus más famosos puntos de encuentro, a rebosar de gente tanto en verano como en invierno.
En resumen, la gastronomía en la ciudad va desde la simple e internacional hamburguesa, pasando por la paella, el buffet o los menús más económicos hasta una comida más elaborada, adaptada a los nuevos tiempos y a paladares más exigentes en las que confecciones a base de productos mediterráneos, que reciben modernos tratamientos, tienen como resultado platos con sabores vírgenes que hacen disfrutar a los comensales. Incluso algún restaurante incluido en la prestigiosa Guía Michelín ofrece sus delicias.
En la cocina tradicional es recomendable recordar los guisos antiguos de Benidorm que se pueden encontrar en algunos restaurantes. Son productos agrícolas combinados con los productos marinos de bajura. Los más apegados a la ciudad son el arroz caldoso de salmonetes y calabaza; arroz con habichuelas y nabos; y arroz con boquerones con espinacas.
Entre los dulces es típico el bollo de San Blas que se confecciona para esta festividad de primeros de febrero y que se trata de una deliciosa torta de almendras y azúcar de origen árabe.
Y si lo que deseamos es combinar el día de playa con una comida al pie de la misma, encontramos un sinfín de terrazas que nos pueden servir para ese propósito.
Todas ellas con ofertas diferentes, desde cartas internacionales hasta comidas rápidas incluyendo británicas o platos combinados, un paréntesis para dar fuerzas al cuerpo y seguir gozando de esa jornada playera.
Junto a la extensa carta gastronómica del municipio tenemos otros lugares cercanos con otros encantos. La Vila Joiosa, con sus calderos de pescado y arroz y con platos variantes de la gastronomía local. En los últimos años esta ciudad ha logrado despegar con lemas propios en algunas ferias de turismo nacionales donde se presenta con sus pescados, arroces y el ineludible chocolate vilero, que ha alcanzado un gran prestigio en los últimos años, si bien las empresas que trabajan aquí son centenarias. Los concursos gastronómicos han dado un nuevo aliciente a la población vecina de Benidorm.
Otro vecino costero es Altea donde aparte de su cocina mediterránea,muy bien representada en un grupo de restaurantes, aporta un signo distinto que viene condicionado por su decorado tranquilizador. Las casas blancas de su casco antiguo dan cobijo a decenas de locales con abundancia de pizzerías, pero también de cocina internacional como la francesa. Es un conjunto de restaurantes sencillos con una autenticidad muy remarcada.Y entre los productos con denominación de origen en la comarca destacan los nísperos de Callosa d’En Sarrià.